Los maltratadores suelen provenir de hogares violentos, en los que han visto maltratar, y en los que les han maltratado. Estas personas pueden padecer trastornos psicológicos, o al revés, estar muy bien concienciados de lo que hacen; muchos de ellos, utilizan sustancias como el alcohol, que ayudan a potenciar su agresividad. Tienen un perfil determinado de inmadurez, dependencia afectiva, inseguridad, etc; son emocionalmente inestables, impacientes e impulsivos. Los maltratadores trasladan habitualmente la agresividad que han acumulado en otros ámbitos hacia sus mujeres e hijos. Además, consideran a la mujer como algo de su propiedad. Dentro de su patología, está el arrepentimiento, y la mujer malinterpreta este arrepentimiento, que sólo es temporal, hasta el próximo golpe.

El maltratador tiende a ser una persona aislada, no se relaciona mucho con otros, es celos hasta de su propia sombra, tiene baja autoestima, etc. Esta es una característica que siempre tiene, una autoestima a raíz del suelo, que le ocasiona frustración y la frustración trae violencia. Además tiene unas expectativas rígidas como hombre. Este es el típico machismo que le está tapando, es un complejo de inferioridad, la baja autoestima. Por eso trata de aparentar lo que no es. Generalmente los maltratadores que golpean, que hieren, presentan un lado suave.

El típico maltratador tiene un perfil:

- Solamente es violento con las personas que ama.

- No depende emocionalmente de otra persona, pero insiste en que su compañera debe hacer lo que él quiere siempre.

- Abusa de drogas o alcohol.

- Es celoso y tiene miedo de que lo abandonen.

- Priva a su esposa de su independencia.

- Su cuerpo reacciona violentamente durante una discusión.

- Posiblemente tuvo un padre abusivo.

- Suele creer continuamente que su mujer le engaña o lo intenta engañar.

- Tiende a caer bien a las personas de fuera.